Nietzsche escribió en Mas allá del bien y el mal:
“Una vez tomada una decisión, hay que cerrar los oídos a los mejores argumentos en contrario. Éste es el indicio de un carácter fuerte. En ocasiones, hay que hacer triunfar la propia voluntad hasta la estupidez”
Podría ser que muchas personas piensen que no me dejo ayudar, pero alguna vez ¿han sentido estar en deuda con alguien? No solo deberles un favor o dinero sino ¿deberles un sentimiento? Es extraño dejar que las personas internalicen tu personalidad y tus emociones (a menos que sea un profesional), a todos nos han visto reír y muy probablemente no sintamos vergüenza por dejar que vean esa faceta nuestra, incluso dejamos que vean en muchos casos nuestro enojo, nuestro estrés disimulado en frustración (ya que el estrés puede deberse a muchas cosas y por lo tanto manifestarse en algunas otras) y aunque el lector podría pensar que quizá es por la idea popular de que mostrar tus sentimientos y emociones, llorando, gimoteando y todo eso es para débiles, lo cierto es que he dejado a muchas personas verme en ese estado y no he sentido ni la mitad del deber de la deuda en esos casos (claro porque muchas personas piensan que merecen una explicación luego de ver aquel acto) que cuando alguien me presta su ayuda de algún modo, ese sentido de la deuda se vuelve exponencialmente mayor, sé que como seres humanos vivimos en sociedad casi desde la gestación, así que no estoy segura por qué pasa eso, siento que al dejar que me presten ayuda en algo específico en lo que haya tomado la decisión de recibir toda la responsabilidad, esa parte de mi yo independiente se siente de algún modo agobiado, puede ser que algunos de ustedes piensen que quizá se deba a que yo siento que no merezco esa ayuda, pero déjenme decirles que no creo que ese sea el caso, al menos no en todas las ocasiones. Lo que si debo aclarar es que me siento agradecida para con todos los que alguna vez me han prestado ayuda,ya sea que la haya pedido o que juzgaron me era muy necesaria y llegaron en mi auxilio. Gracias.
A veces el silencio dice más que mil palabras
ResponderEliminarNunca vas a estar sola
ResponderEliminar